La deriva que ha llevado el mercado del alquiler en los últimos años ha planteado un escenario nuevo en el que precios, zonas y perfiles de inquilinos y propietarios han cambiado notablemente. La demanda, en constante aumento, y una oferta en recesión han propiciado una explosión de precios en los principales núcleos urbanos.
Esta situación provoca que para muchas familias optar a una vivienda en estas áreas sea muy complicado e incluso imposible en muchos casos, lo cual ha propiciado que, de forma progresiva, la demanda se haya desplazado hacia las áreas periféricas de las principales capitales. En estos lugares existe un mayor stock de vivienda y, por tanto, más posibilidades de conseguir un alquiler.



En el caso de Madrid destaca Pozuelo de Alarcón, donde el precio medio del alquiler ha alcanzado los 1.200 euros/mes. Esta población cierra el año siendo un claro ejemplo de una mayor presión de la demanda frente a la capital. Lo mismo ocurre en Sant Cugat del Vallés, donde el precio medio del alquiler ronda los 1.250 euros/mes y sin visos de estabilización.
Estas cifras son una consecuencia que tarde o temprano acabarían sufriendo las áreas metropolitanas de las principales capitales de provincia, y no solo afecta a Madrid y Barcelona, sino que se reproduce en ciudades como Valencia y Málaga. En estas dos últimas, la falta de oferta en las capitales ha terminado por convertir sus periferias en la diana de la demanda.
Por el momento este escenario no muestra síntomas de cambiar, por lo que 2024 se presenta como un año con una demanda consolidada en las periferias de grandes capitales y unos precios mucho más asequibles en las regiones del interior, como Ciudad Real o Palencia (en tornos a los 500 euros/mes).

